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Vida sana y cuidados de la piel

tomate

La práctica deportiva conlleva siempre la necesidad de adaptar nuestra piel a las condiciones del ambiente. Ya sea en el exterior o en entornos cerrados, como puede ser el gimnasio, el cuidado de nuestra piel ha de ser una prioridad, pues al fin y al cabo es la principal parte del cuerpo expuesta al exterior. En este post vamos a hacer un repaso somero a algunos consejos útiles para cuidar nuestra piel y llevar una vida sana. Comenzamos con alimentación y luego acudimos a otros ámbitos.

Alimentos fortalecedores

En primer lugar, vamos a dar algunas recomendaciones sobre qué alimentos son prioritarios para fortalecer nuestra piel. Aquí, como no podía ser de otro modo, nuestros mejores aliados serán las frutas y las hortalizas en general. El número de cinco raciones al día de frutas y hortalizas es, sin duda, un enfoque ganador. En concreto, para cuidar la piel, son muy positivos los alimentos de color naranja como la zanahoria. El tomate es una opción ineludible, porque es un poderoso antioxidante. Y también, por supuesto, nuestro famoso aceite de oliva, base de nutrientes que nos hidratan y combaten las arrugas y las sequedades de la piel. Almendras, té o incluso chocolate pueden venir bien, aunque siempre en su justa medida. En el caso del té, por ejemplo, al igual que la cola, el café y otras gaseosas, debe ser vigilado.

El agua debe estar siempre presente, de modo que nos encontremos en las mejores condiciones de hidratación. En general se recomiendan dos litros diarios, pero esto puede variar mucho según la estación del año, la edad de la persona, el ejercicio realizado, etc. En cuanto a otros alimentos interesantes para los objetivos comunes de nuestra preparación física, debemos citar todos aquellos que sean buenos antioxidantes. Además de los ya mencionados en el anterior párrafo, tenemos los pescados, las semillas y cereales integrales (selenio, cobre), las carnes (zinc) y los cítricos (vitamina C), entre otros.

Alimentos contra la piel seca

Para empezar, mucha agua, por supuesto. Los productos lácteos entran en nuestra selección, en especial por la vitamina A que portan en sus grasas. Si se trata de desnatados, puede que incorporen la vitamina por enriquecimiento, pero se debe consultar en el envase. Por otra parte, tenemos los alimentos con becaroteno (provitamina A) como los alimentos naranjas que ya hemos señalado antes, pero teniendo en cuenta que cocidos son más adecuados para cuidar la piel. Por último, recomendamos el aceite en cuanto que lubrica y su vitamina E va a reducir el fotoenvejecimiento y la sequedad de la piel.

Pequeños soldados contra las arrugas

Contra las arrugas siempre es eficaz una combinación sustentada de frutas, verduras, pescados y aceite de oliva. Por lo que aumentaremos un poco el número de porciones de vegetales y también de fruta, sobre todo cítrica. Dos consejos complementarios se añaden: por un lado, evita fumar. Si no lo haces por tus pulmones, ¡hazlo al menos por tu piel! Y si continúas fumando, recuerda tomar aún más vitamina C. Fumar impide la correcta respiración de la piel, a lo que hay que sumar los perjuicios del humo, como los radicales libres que desprende. Un último consejo referente a la prevención de arrugas es el de protegerse ante el sol. Aunque necesitamos la vitamina D, debemos ser cuidadosos al estar sometidos a la radiación solar. Con el sol el fotoenvejecimiento de la piel está en juego. Si te gusta tomarlo, evita determinadas horas como las centrales del día y utiliza una protección solar que haya pasado el visto bueno de tu dermatólogo.

Prendas y calzado

Si bien las prendas deportivas suelen estar preparadas en cuanto a que son transpirables, debemos considerar cuidadosamente la ropa que elegimos ponernos. Atendiendo a si transpiran de forma adecuada, pero también pensando en otros factores, como por ejemplo si es cómoda, si necesitamos de algún tipo de protección o vendaje, etc. En especial, en el entorno de un gimnasio u otros recintos cerrados, existe una mayor transpiración y por tanto debemos estar más prevenidos aún ante las incomodidades y riesgos que puede implicar el mayor sudor acumulado. Las prendas más recomendadas son las de fibras sintéticas y mejor si no se ajustan mucho al cuerpo. En cuanto a los calcetines, en consecuencia, son preferibles los calcetines que absorben, así como un calzado lo más transpirable posible.

Higiene

Con vistas a cuidarse, y además de las evidentes limpiezas generales y específicas con la frecuencia acostumbrada, recuerda limpiarte bien la cara durante y después del ejercicio. Tanto el polvo en el ambiente como el propio sudor pueden ser focos de bacterias o provocar pequeñas irritaciones en la piel. Por eso es recomendable portar una toalla limpia. En la misma línea de limpiar y cuidar nuestra cara, no podemos olvidarnos ningún maquillaje a la hora de hacer deporte. Es necesario, por tanto, limpiarnos también antes, para así poder eliminar posibles rastros de maquillaje que ocasionen impurezas en la piel a la larga.

Una vida sana es una vida con ejercicio físico regular y con alimentación variada y saludable. Asimismo, si cuidamos ciertos aspectos de higiene nos aseguraremos reducir las opciones de contraer enfermedades infecciosas para la piel, como los hongos o las verrugas. Estos riesgos están presentes, en especial, si nos tenemos que descalzar en algún momento de nuestra práctica deportiva, incluyendo piscinas, saunas y duchas en vestuarios públicos. Para todos estos casos se aconseja el uso de chanclas. Así, los dermatólogos advierten de la especial atención que debemos prestar a los pies.

Conclusión

En resumen, para mantener y mejorar los cuidados de nuestra piel debemos actuar siempre siguiendo unas fáciles precauciones de higiene; llevar una dieta equilibrada y rica en frutas, verduras, agua y vitaminas; seleccionar prendas y calzados acordes con el tipo de ejercicio que vayamos a realizar y el lugar; y evitar fumar, entre otros hábitos nocivos para nuestra salud. Una piel sana, hidratada, sin arrugas y perfectamente cuidada es una consecuencia lógica de llevar un estilo de vida saludable, con ejercicio regular, con la supervisión del dermatólogo, el nutricionista y los diversos profesionales que nos pueden ayudar en nuestro gimnasio.

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