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El baloncesto en silla de ruedas, una disciplina paralímpica desde 1960

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La historia del baloncesto en silla de ruedas es un tanto peculiar. Comenzó a practicarse tras la Segunda Guerra Mundial como una terapia para rehabilitar a los soldados norteamericanos heridos en combate, y con el paso de los años se fue extendiendo y convirtiéndose en lo que es hoy día: uno de los deportes adaptados con mayor trayectoria de cuantos se practican.

Según datos recogidos en organismos oficiales como el Comité Paralímpico Español y la Federación Nacional de Baloncesto en Silla de Ruedas, se trata de una modalidad deportiva que se practica en 82 países. Un dato que da fe de la espectacular evolución que ha experimentado en las últimas décadas, en la que ha logrado alcanzar una gran competitividad.

Reglas básicas

El baloncesto en silla de ruedas es un deporte cuyas reglas son muy similares a las del baloncesto. Las medidas de la cancha en la que se practica son las mismas, el sistema de puntuación también es idéntico, se juega con el mismo balón reglamentario y también son doce los jugadores que pueden conformar un equipo, de los cuales cinco son los que pueden permanecer en la pista de juego simultáneamente.

La principal diferencia existente entre ambas modalidades es que en el baloncesto en silla de ruedas, los jugadores deben botar el balón antes de empujar la silla dos veces, ya que de lo contrario se consideraría pasos, que se sancionan de la misma manera que en el baloncesto.

En esta disciplina que se ha convertido en una de las más seguidas en las paraolimpiadas, cada jugador obtiene una puntuación que se le asigna en función del grado de habilidad funcional que disponga, que va desde 1.0 hasta 4.5. Un equipo no puede exceder de 14 puntos sumando todas las calificaciones de los cinco jugadores que tenga sobre la pista. Dependiendo de la clase en la que esté enmarcado cada jugador así será la altura permitida desde el suelo hasta su silla. Para los jugadores entre las clases 1.0 y 3.0, la altura entre el suelo y la parte superior del cojín, si lo usa, o del asiento no debe superar los 63 centímetros, mientras que para los jugadores entre las clases 3.5 y 4.5 esta altura es de 58 centímetros.

El baloncesto en silla como disciplina olímpica

Aunque sus antecedentes datan de la década de los cuarenta, la primera competición oficial de baloncesto en silla de ruedas tal y como se conoce en la actualidad tuvo lugar en 1956. Fue la Copa Internacional de Stoke Mandeville-Games, en la que se llevó la victoria el equipo norteamericano conocido con el nombre de Pan Am Jets.

La silla de ruedas Netball se introdujo en las paraolimpiadas en 1948, aunque no fue hasta los Juegos Paralímpicos de Roma en 1960 cuando se estrenó como el deporte que conocemos hoy en día. Esta disciplina fue la que inauguró el programa paralímpico y, en la actualidad, sigue siendo uno de los deportes estrella de esta competición.

En aquella ocasión fue Estados Unidos la que se hizo con la medalla de oro, manteniendo su hegemonía en la siguiente edición de los Juegos, celebrados en Tokyo en 1964, donde también alcanzó el escalón más alto del podio.

La modalidad femenina de este deporte no se estrenó como disciplina olímpica hasta 1968, en las paraolimpiadas celebradas en Tel Aviv. El equipo argentino fue el ganador del torneo, en una competición que por entonces se conocía con el nombre de XVII Juegos Internacionales Stoke Mandeville. Esta edición terminó por celebrarse en Israel en lugar de México, donde habían tenido lugar los Juegos Olímpicos, ya que el país americano declinó su organización por problemas técnicos.

Respecto a la actuación española en esta modalidad deportiva cabe destacar la medalla de plata histórica cosechada por nuestra selección masculina en las pasadas paraolimpiadas celebradas en Río de Janeiro, al caer en la final (52-68) frente a la todopoderosa Estados Unidos. Se trata de la mejor actuación nacional de la historia en este deporte, y se ha convertido en un hito que quedará registrado en los anales de la historia del deporte español.

Los hermanos Pablo y Alejandro Zarzuela, Daniel Stix, Carlos Vera, Fran Lara, Amadou Diallo, Jordi Ruiz, Asier García, David Mouriz, Jaume Llambi, Jesús Romero y Agustín Alejos fueron los doce integrantes de nuestro combinado nacional que se colgó la plata, dirigidos por el seleccionador José Artacho.

La selección estadounidense masculina se ha convertido en la gran dominadora mundial de este torneo, puesto que ha subido al podio en once de las quince paraolimpiadas celebradas. A los oros de Río 2016, Seúl 1988, Toronto 1976, Heidelberg 1972, Tokyo 1964 y Roma 1960 hay que sumar la plata en Tel Aviv 1968 y los bronces en Arnhem 1980, Atlanta 1996, Sidney 2000 y Londres 2012. Además, han ganado el Campeonato del Mundo en seis ocasiones.

En féminas, las estadounidenses se reparten el dominio con Canadá, campeonas en tres ocasiones consecutivas en Sydney 2000, Atlanta 1996 y Barcelona 1992. Son actualmente las vigentes campeonas, al imponerse en la final de Río 2016 a Alemania (45-62). En las ediciones de Pekín 2008 y Atenas 2004 también se hicieron con la medalla de oro las norteamericanas.

España, una potencia emergente en este deporte

La medalla de plata cosechada en Río de Janeiro 2016 por el equipo paralímpico masculino no es más que el reflejo de una realidad que afronta el baloncesto en silla de ruedas en España. Nuestros deportistas en esta modalidad se codean con los mejores del panorama internacional, como lo demuestra el dato de que el CD Ilunion madrileño consiguiera el pasado mes de mayo su tercera Copa de Europa de Baloncesto en Silla de Ruedas al vencer en el partido decisivo al Mia Briantea84 italiano por 77-68, revalidando el título que habían conquistado el año anterior en Zwickau (Alemania). Su primer título continental lo ganaron en 1997 en Sheffield (Reino Unido).

El baloncesto en silla de ruedas es un deporte en continuo crecimiento por su grado de integración social y su alto nivel de competitividad. Se trata de una de las disciplinas adaptadas con mayor trayectoria, que en España está experimentando un auge considerable en esta última década.

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