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Clases colectivas: el Kárate y sus beneficios

karate

El deporte es entendido como una actividad y representa una condición o fundamento no solo para el desarrollo físico, sino también para el intelectual. No debemos analizar el entrenamiento desde un punto de vista biológico. Tenemos que comprender la repercusión de su práctica en todas las dimensiones de nuestro cuerpo y mente. La práctica de deporte nos hace crecer en todos los sentidos.

Kárate: la historia

El kárate nació como un arte marcial que buscaba la paz interior del deportista y de las personas que lo rodeaban. Es decir, un estado de tranquilidad y paz espirituales como norma constante en cada individuo practicante.

Este deporte se puede llevar a cabo desde la infancia.

El Dōjō es el término que se emplea en Japón para designar el espacio donde se enseñan y practican las artes marciales como el kárate. Este tipo de deportes están relacionados con el crecimiento y la superación personal. De hecho, cuando evolucionamos y crecemos como personas, además de ejercitar los músculos, necesitaremos ejercitar también el espíritu y la mente. En las artes marciales, los principios éticos y morales deben regir siempre el comportamiento de las personas que lo practican.

Y es que, si observamos las distintas sociedades actuales, podemos ver que enfermedades como la obesidad, la hipertensión arterial, la diabetes… son debidas al sedentarismo. Realizar deporte, y en concreto kárate, es la manera más eficaz y rápida de acabar con estas patologías y conseguir ser personas completas en todos los sentidos.

El kárate ofrece una gran cantidad de beneficios. De una manera u otra, el entrenamiento continuado potencia la salud física y mental de quienes lo realizan.

Practica kárate y obtén los siguientes beneficios físicos:

  • Aumentar la capacidad cardiovascular. De esta manera también estaremos mejorando la circulación sanguínea. El paso del tiempo hace que los vasos sanguíneos pierdan elasticidad y flexibilidad, lo cual puede producir accidentes vasculares. Por ello, hacer ejercicio físico nos ayuda a retrasar el envejecimiento y la aparición de estos síntomas.
  • Mejorar la salud muscular. Ocurre como en el apartado anterior, a partir de ciertas edades nuestro cuerpo comienza a envejecer y su fuerza también se ve resentida y disminuida. Una vez alcanzados los 50 es frecuente empezar a perder fuerza muscular como consecuencia de la atrofia de las fibras musculares. Si por este motivo bajamos nuestra actividad física, estaremos cometiendo un grave error. Es necesario realizar ejercicio físico para que estos síntomas no vayan a más.
  • Existen clases colectivas de kárate que nos ayudan a diferenciar a primera vista las necesidades de nuestro cuerpo, a la vez que interactuamos con otras personas que pueden tener idénticos problemas.
  • Mejorar la salud del sistema óseo (huesos). La pérdida de minerales en los huesos, a consecuencia del envejecimiento, produce enfermedades como osteoporosis. Los huesos se vuelven más porosos y frágiles. Estas características elevan de manera alarmante las fracturas en cualquier lugar del esqueleto. La práctica regular de kárate reduce considerablemente la pérdida de mineralización y potencia la fuerza de los huesos. Gozaremos de huesos más sanos por más tiempo.
  • Ayudar a mantener un sistema nervioso sano. Cuando envejecemos disminuye nuestra capacidad de procesar información. Esto hace que seamos más lentos o poseamos menos y peores reflejos. Realizar ejercicio físico y, en concreto, hacer karate-do, puede reducir la pérdida de la capacidad del sistema nervioso de activar la musculatura del cuerpo. Así, recuperaremos fuerza y coordinación.

Hasta ahora hemos detallado los beneficios físicos, pero ¿cuáles son los psicológicos?

Beneficios psicológicos en la práctica de kárate

  • Control y disciplina del cuerpo a través de la mente. La estimulación de valores como el esfuerzo, la constancia, el respeto o la rectitud nos permite presumir de una mejor salud mental.
  • Estado de relajación mental. Los practicantes de kárate se encuentran de manera habitual y constante en un estado de paz y armonía, que les permite gestionar con claridad las situaciones de estrés y actuar de la forma correcta ante los distintos problemas diarios.
  • Aumento de autoestima y seguridad. Cuando se practica esta actividad, los deportistas se acostumbran a enfrentarse y superar muchos retos. Esta es la razón por la que nuestra seguridad en uno mismo aumenta considerablemente. Aprendemos a resolver diversos problemas sin perder el control ni la paciencia.
  • Mejoría de la capacidad de concentración mental. Cuando una persona está concentrada es capaz de realizar las actividades diarias de forma más eficiente. Gracias al entrenamiento constante y diario, podemos conseguir que nuestras neuronas funcionen mejor y más rápidamente.

En definitiva, el kárate, como arte marcial o como deporte, favorece el desarrollo del ser humano, ya que ayuda a enfrentarnos a la vida cotidiana y a desenvolvernos con equilibrio emocional y físico. En realidad, estaremos dando una demostración de fortalecimiento corporal, y mental, gracias a este entrenamiento milenario.

Kárate para niños: una buena elección

Cuando nuestros hijos alcanzan ciertas edades, siempre surge la pregunta: ¿lo apunto a que haga deporte? Y ¿a cuál? Son muchos los deportes que se nos pasan por la cabeza, pero pocas veces pensamos en el kárate.

Como ya hemos indicado, esta arte marcial con origen en Okinawa, Japón, puede ayudar en el óptimo desarrollo físico y psicológico de nuestros hijos.

  • En primer lugar, porque aporta armonía espiritual y física mediante un entrenamiento riguroso.
  • Además, combina principios del sintoísmo y fundamentos del budismo. Por ello exige agilidad mental y coordinación en nuestros hijos, quienes se encuentran en la mejor edad para asimilar todos estos beneficios.

Conclusiones

Nos encontramos totalmente equivocados. El kárate no es un deporte competitivo ni agresivo. Lo que se busca con este tipo de entrenamiento es la superación personal. Estimular a las personas a ir más allá y, de esta manera, poder alcanzar todas las metas que se proponen. Como verás, las bases de esta modalidad deportiva se extrapolan a la perfección a la vida cotidiana.

Desde luego, no olvidamos que estamos hablando de un método que nos enseña a defendernos de múltiples y variadas agresiones. Desarrolla los reflejos, las habilidades físicas y la flexibilidad. Un ejercicio extraordinario para combatir todas las patologías relacionadas con el sedentarismo. ¿No opinas lo mismo?

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